TRANSFORMAR EL FUTURO

Nadya González Romero
Director: Nelson Obregón Neira (IC, MSc, PhD)

Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas
Pontificia Universidad Javeriana


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domingo, 22 de agosto de 2010

¿Qué forma adoptaría una sociedad razonable?

 ¿Cómo serían las formas de relación entre personas?¿Qué cualidades humanas serían las unidades mínimas edificadoras de relaciones sociales inherentes a formas de organización social razonables?¿Cómo se vincula la vida cotidiana de las personas con la producción y /o reproducción de las subjetividades individuales y las estructuras sociales mayores? ¿Qué pistas nos dan las comunidades virtuales sobre esas posibles formas de devenir?

A NIVEL DESCRIPTIVO
¿Cómo se construyen y vivencian los vínculos sociales en la sociedad de la información? ¿Qué formas sociales se están generando a partir de aquellos? ¿Cómo se reproducen mutuamente? ¿Cómo se regulan para asegurar su sustentabilidad?  ¿Qué propósitos humanos subyacen a estas nuevas dinámicas sociales? ¿Qué recursos entran en juego? ¿Qué implicaciones tienen esas dinámicas a corto, mediano y largo plazo para la convivencia planetaria y sostenibilidad de la vida humana?

A NIVEL PROSPECTIVO
¿Cómo sería una sociedad sostenible? ¿Cómo se deben construir y vivenciar los vínculos entre personas  para que a partir de ellos se  generen  formas de socialidad sostenibles?

Peter Sloterdijk

Peter Sloterdijk,[5]  (Pendiente)

¿Quién ve la cuarta dimensión? Alberto Melucci

Melucci (2001)[3] brinda pistas más concretas para entender la sociedad contemporánea y el vínculo social que en ella se genera, en términos de la relación entre lo social y lo individual y desde la perspectiva de la discontinuidad, entendida como la ruptura con la forma social capitalista, cuyo derrumbe considera inminente, y el asomo de un nuevo tipo de sociedad que aún deviene inagarrable[4]:
“Me pregunto si no nos encontramos en la encrucijada entre dos eras y si todavía  nos es legítimo plantear el problema de la definición  de la era contemporánea en términos de lo que la tradición marxista  denominaba ‘modo de producción.” (Melucci 2001; 71)

Relaciones cacofónicas ¿Cómo se origina el mal y la servidumbre?

Las situaciones negativas surgen cuando los espacios de abajo buscan dirigir y violentar a los espacios de arriba.  Levy lo explica con la metáfora del los cuatro puntos cardinales. El mal del Sur se explica en términos del deseo de la Tierra por dominar al Territorio, las Mercancías y el Saber:

“…cuando las tribus se despedazan por la posesión del estado, cuando un jefe de clan se convierte en jefe de gobierno. Es la desgracia que reina en los países del Sur y lleva consigo guerras civiles, dictaduras, hambrunas. … cuando la industria y el comercio están en manos de los clanes…”

jueves, 3 de junio de 2010

Presentación general del problema

Crisis civilizacional y Cambio de era
Más que un cambio de época, estamos presenciando un cambio de era, no simplemente de época (Kempf (1988) a través de Machado (2000)). Estamos pasando de la era neolítica en la que logramos ‘dominar el ambiente’ a una era biolítica que nos plantea retos relacionados con el dominio de los organismos vivos en general. Y está ocurriendo precisamente en momentos de una crisis que va más allá de lo civilizacional y nos obliga a replantear lo humano pero en relación con el ambiente natural y la materia inerte. La crisis  afecta todas las esferas de la vida planetaria y pone en riesgo  la vida y la sostenibilidad del planeta; es sistémica porque abarca todos los aspectos que constituyen la civilización, es energética, financiera y económica, es poblacional, es alimentaria; lo que está en crisis, en realidad, es el ser humano, su ética, su espiritualidad, su moralidad.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Crisis civilizacional


La actual es una crisis civilizacional; afecta todas las esferas de la vida planetaria y pone en riesgo su supervivencia. El holocausto nazi, la catástrofe de Chernobyl, la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, La guerra de Irak, entre muchos otros, son las muestras fehacientes del fracaso de la cientificidad como forma de “progreso” y de la modernidad como forma de vida en sociedad. Lo que está en crisis, en realidad, es el ser humano, su ética, su espiritualidad, su moralidad.