TRANSFORMAR EL FUTURO

Nadya González Romero
Director: Nelson Obregón Neira (IC, MSc, PhD)

Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas
Pontificia Universidad Javeriana


jueves, 3 de junio de 2010

Presentación general del problema

Crisis civilizacional y Cambio de era
Más que un cambio de época, estamos presenciando un cambio de era, no simplemente de época (Kempf (1988) a través de Machado (2000)). Estamos pasando de la era neolítica en la que logramos ‘dominar el ambiente’ a una era biolítica que nos plantea retos relacionados con el dominio de los organismos vivos en general. Y está ocurriendo precisamente en momentos de una crisis que va más allá de lo civilizacional y nos obliga a replantear lo humano pero en relación con el ambiente natural y la materia inerte. La crisis  afecta todas las esferas de la vida planetaria y pone en riesgo  la vida y la sostenibilidad del planeta; es sistémica porque abarca todos los aspectos que constituyen la civilización, es energética, financiera y económica, es poblacional, es alimentaria; lo que está en crisis, en realidad, es el ser humano, su ética, su espiritualidad, su moralidad.

viernes, 28 de mayo de 2010

La pregunta por los vínculos sociales (Primer avance)



En occidente,  el orden social, o la forma que toma la agregación de humanos, desde su origen ha vivido bajo la lógica de la dominación (esclavismo, feudalismo, mercantilismo, etc.) y  la modernidad es la forma concreta que toma esta civilización en su etapa, larga etapa,  capitalista.  La relación entre personas  a lo largo de toda  la historia se ha  determinado por la dominación ejercida por aquellas que han sabido ejercer la propiedad,  sobre otras que se ven avocadas a  existir según las reglas de juego de las primeras.  Por lo anterior podemos decir que, si bien los vínculos sociales son y han sido siempre plurales, múltiples y diversos,  los que determinan la forma social en un momento histórico determinado son los que imponen los poseedores de los recursos sobre los cuales se basa la supervivencia. En síntesis, es una larga historia que bien puede interpretarse desde la propuesta de los cuatro espacios antropológicos de Pierre Levy (La inteligencia colectiva, http://tesishumania.blogspot.com/2009/12/el-espacio-del-saber-inteligencia.html),
Cuando la Tierra gobernaba al Territorio
En un tiempo reinaba quien pudiera asegurar la propiedad sobre las personas que en su calidad de esclavos se encargaban de realizar las labores necesarias en la adecuación del espacio para la vida ‘digna’ de sus dueños.  Cualquier forma de vínculo social que se diera entre esclavistas y esclavos tendría que moverse dentro de esos márgenes y quien  se salía de ellos era fuertemente castigado. El orden social se aseguraba con el establecimiento de normas morales de comportamiento que generalmente derivaban de  poderes divinos que con el tiempo se concentrarían en un único dios.  Poco a poco la esclavitud se fue convirtiendo en servidumbre: la propiedad sobre los territorios deviene como la fuerza determinante de la dominación; las relaciones sociales dominantes se circunscribían principalmente al vínculo entre el señor feudal y el siervo, sin que hayan dejado de existir aquellas plurales, múltiples y diversas entre siervos y siervas, señores feudales y siervas, damas nobles y siervos, etc.  Si bien los primeros no eran dueños de los  segundos, sí lo eran de aquello que constituía su modo primario de subsistencia, su entorno; sólo en las tierras fértiles se podía desarrollar la agricultura y la ganadería que en esa época eran prácticamente las únicas formas de producción, de tal suerte que los  siervos no tenían posibilidad de elección.  El orden social se aseguraba por la condición de necesidad en que vivían esas nuevas versiones de esclavos y con el código moral de la iglesia católica, institución que ya había logrado posicionar su dios como único y en nombre del cual dictaba las correctas normas de comportamiento, que debían seguir los buenos, y castigaba a quienes se salían de ellas.
Cuando el Territorio gobierna a las Mercancías y corrompe al Saber
Cuando los siervos toman conciencia de su dominación, se dan cuenta de que sus posibilidades de libertad aún no se han realizado, salen de los feudos y en la búsqueda de  nuevas formas de subsistencia, empiezan a realizar intercambios de bienes (mercancías) que van perfeccionando hasta crear la moneda como mecanismo para agilizar los intercambios. De esta forma inauguran un nuevo tipo de vínculo social dominante; el comercio. Con ello empieza el drama de la modernidad. Digo drama porque esa nueva época que se inauguraba -que iluminada por la ilustración había hecho renacer el espíritu griego,- y que prometía ser la cima de la libertad humana, ya venía formateada con el virus del egoísmo humano; el de la dominación asegurada por la posesión, no ya de territorios sino de mercancías; el de la obsesión por la visión única generada únicamente por la razón deshumanizada,  escindida de su  naturaleza  animal e instintiva.  El principal problema para el aseguramiento del orden social que  garantizara la permanencia  y reproducción de este tipo de establecimiento era el hecho de que ahora había ‘hombres libres’  que podían elegir entre por lo menos dos alternativas  ¿Cómo sería posible el hecho social  habida cuenta de que los individuos eran libres de elegir y las razones de su elección tan  impredecibles?  Inicialmente, imperan las ideas hobbesianas que inspiraron la constitución del estado como mecanismo para establecer y mantener el orden social en condiciones de legalidad, pues se partía del hecho de que los individuos se inclinarán más por las alternativas violentas. Todavía en el siglo XX el asunto se siguió manejando coactivamente. Si bien ya se reconoce, por lo menos a nivel teórico,  que en las decisiones humanas intervienen otros factores como la acción humana orientada a fines y medios (Parsons)  fundamentadas en la racionalidad (Weber)  y la idea de un orden social orientado a la solidaridad (Durkheim), siempre se ha manejado la cuestión en términos de una serie de normas morales impuestas desde afuera o generadas a partir de la interacción social o el actuar comunicacional entre individuos que llevaría a consensos adoptados por  de negociación (Habermas).  
El Saber reprimido
Desde esa lógica, mantener el orden social implica educar en la razón instrumental a través de la lectura, para que los individuos  adopten un sistema de normas que se les impone a partir de una estructura jerárquico con un centro  único, el estado-nación.  En principio estos últimos son nuevas versiones territoriales que sirven para  asegurar la existencia y mantención de las nuevas  relaciones sociales de producción dominantes propias de la fase industrial del capitalismo. En ella las personas son sujetadas al sistema por su vínculo laboral y la labor de los medios masivos de comunicación que  le  crean una realidad alterna, la sociedad del espectáculo,   que, entre otras cosas, los van moldeando como seres pasivos, apolíticos y consumidores. No obstante, cuando el consumo y las transacciones financieras se globalizan con  el uso de Internet a nivel planetario y, como consecuencia de ello el dinero adquiere autonomía como recurso que se autogenera (capital financiero),   los estados nación terminan  convirtiéndose en un estorbo para el libre flujo de capitales.  
Fuerzas en conflicto; el Saber se abre paso en el terreno de las Mercancías
Desde la perspectiva levysiana vemos como la historia ha mostrado una constante; espacios antropológicos  de abajo que quieren dirigir a los de arriba; cuando la tierra subyuga al territorio, genera dictaduras; cuando somete a las mercancías, genera mafias; al dominar el espacio del saber, degenera en ‘new age’. 

¿Algún parecido con la realidad actual?.

Históricamente, el deseo del Territorio por dominar la Mercancía y el Saber fue catastrófico; la subyugación de las Mercancías generó los  totalitarismos del  siglo XX y la del Saber condujo a un momento prolongado de oscurantismo. Aún hoy hay manifestaciones del ‘mal de Este’:
“En las grandes  (e incluso pequeñas) empresas, burocracias casi-estáticas impiden la iniciativa económica, las rutinas administrativas asfixian la invención, el mando autoritario y las separaciones  impiden desplegarse a la inteligencia colectiva. En fin, la forma burocrática e institucional  de las universidades, de los centros de investigaciones, de las escuelas, no es la más favorable para el desarrollo de intelectos colectivos. Existe también un Este de la enseñanza y de la ciencia oficial.”
En la actualidad predomina el deseo de las Mercancías por subyugar el espacio del  Saber:

“Es el mal de los países ricos, la sociedad del Espectáculo, el pensamiento ahogado en los medios, en la publicidad. En lugar de intelectos colectivos el Norte sólo puede exhibir la tecnociencia, la finanza y los medios, la locura de las multitudes y de la velocidad, la deterritorialización sin freno, exterior, violenta, sin recuperación subjetiva. Este Norte se ha expandido por todo el planeta.”


A estas alturas ya se vislumbra una nueva forma de sociedad que podríamos catalogar como postmoderna; la sociedad de la información y/o el conocimiento. Es bien ilustrativo el análisis que  Paula Sibilia[1] hace de este momento histórico en el que habla desde el espacio antropológico mercantil en términos levysianos. Ella  observa en este momento de fractura un nuevo modo de ser capitalista, diferente al industrial, en el que emergen nuevos modos de vínculo social que moldean las subjetividades a conveniencia de la lógica del mercado:
 “El nuevo capitalismo  se erige sobre el inmenso poder  de procesamiento digital y metaboliza las fuerzas vitales con una voracidad inaudita, lanzando y relanzando  constantemente al mercado nuevas subjetividades … así la ilusión de una identidad fija y estable tan relevante en la edad moderna e industrial, va  cediendo terreno a los ‘kits’ de  perfiles estandarizados ‘ o ‘identidades pret-a-porter’,  … Se trata de  modelos subjetivos efímeros y descartables, vinculados a las caprichosas propuestas y a los volátiles intereses del mercado.’  P. 33
Si antes los individuos se vinculaban en su pertenencia a la masa, como bloque único y homogéneo, en la sociedad contemporánea, los individuos, sus subjetividades y su relación con los otros han mutado; ahora se definen por sus relaciones con las corporaciones del mercado global ya sea como consumidores y/o vendedores de servicios. Los datos sobre su identidad, preferencias, estatus socioeconómico y demás vuelan por la red disponibles para quienes quieran interactuar con ellos para venderles o comprarles sus servicios, pero sobre todo para controlarlos. El otrora trabajador obediente se convierte en consumidor controlado, o mejor, autocontrolado.  Como se puede ver, desde la interpretación de Sibilia, esta forma social actual ha perfeccionado y hecho más eficiente su aparato de dominación y no hay por qué pensar que el vínculo social entre personas se haya modificado positivamente: “En estas nuevas organizaciones sociales no hay dueños ni patrones identificables: en un ámbito de jerarquías confusas, los gerentes abundan  y los obreros tienden a desaparecer.” (p. 37) En esas condiciones las estrategias de control se hacen más sutiles pero efectivas porque acuden a la administración total de la vida pero desde la lógica del biopoder que apoyada los conocimientos científicos moleculares invaden hasta los más diminutos y antes impensados espacios de la bilogía humana.

Una mirada proyectiva de esta situación actual la proporciona Levy posicionado desde lo que él llama el espacio del saber:
“La sociedad de la información es un engaño. Se ha dado a entender que después de haber estado centrada en la  agricultura, luego en la industria, (las transformaciones de la materia), la economía era guiada por el procesamiento de la información. Pero tal como numerosos empleados y  gerentes lo descubren a costa suya, nada se automatiza tan bien ni tan rápidamente como el procesamiento o transmisión de la información. ¿Qué queda cuando la agricultura, la industria y las operaciones se han mecanizado en los mensajes? La economía girará –ya gira- alrededor de lo que no se automatizará jamás por completo, alrededor de lo irreductible: la producción del vínculo social, lo ‘relacional’. No hablamos sólo de una economía de los conocimientos, sino de una economía de lo humano, más general, que incluye la economía  del conocimiento como uno de sus subconjuntos.”

¿Se impondrá el territorio?
Una breve reflexión: La máxima de la inseparabilidad  entre civilización y  barbarie según la cual toda manifestación de barbarie impulsa rasgos de civilización,  y toda civilización muestra niveles de barbarie proporcionales a su grado de desarrollo científico, técnico y tecnológico, se hace más visible en el momento mismo en que se  asume la separación entre la mente y el cuerpo, que deriva una serie de dicotomías, una de las cuales se erige como la dominante; razón / emoción, cultura / naturaleza, etc.  Es en ese momento en que se pierde la visión de totalidad de lo humano; en el momento en que razón y pasión se separan, las dos se instrumentalizan,  y la esencia de  lo humano se diluye.  Paradójicamente, la violencia de que ha hecho gala nuestra civilización occidental y que se manifestó tan duramente en el siglo XX no ocurre por lo que muchos denominan la irracionalidad humana,  sino, precisamente, por el máximo grado de racionalización alcanzada por seres humanos concretos. La metáfora del panóptico sirve para  ilustrar la lógica desde la cual se maneja el orden social; un persona ubicada en un solo centro desde lo más alto puede mirar y dominar a quienes se encuentran en los niveles inferiores, pero no puede ser mirada por ellos. Estos últimos permanecen aislados, incomunicados, sólo se hablan en calidad de funcionarios, empleados … como mercancías territorializadas …

¿Volverá el dominio de la Tierra?







Yo apuesto por el triunfo del  Espacio del Saber

Mi apuesta es comprender  la sociedad de la información en toda su complejidad, con sus bondades y contradicciones,  para proponer marcos de interpretación adecuados que permitan visionar un futuro mejor posible y la participación asertiva en el diseño de formas de socialidad sostenibles.
Específicamente me interesa explorar, comprender y explicar las dinámicas de origen, mantención y conclusión de vínculos sociales que han emergido a partir de la comunicación mediada por internet, con el objeto de proyectar formas de socialidad que superen las tendencias que históricamente han determinado las relaciones sociales  y en términos de las cuales éstas han devenido catastróficas.
Como una primera aproximación a lo anterior, en mi tesis doctoral abordaré estas nuevas formas de socialidad, lo que  necesariamente implica la pregunta por las condiciones mínimas necesarias  para que la convivencia planetaria sea posible y sostenible a  la vez,  y las cualidades humanas sobre la cuales se edificarían esos  vínculos sociales orientados a la sostenibilidad.  Por lo mismo, manejaré por lo menos, y por ahora, dos modalidades de interrogación 
DESCRIPTIVO
¿Cómo se construyen y vivencian los vínculos sociales en la sociedad de la información? ¿Qué formas sociales se están generando a partir de aquellos? ¿Cómo se reproducen mutuamente? ¿Cómo se regulan para asegurar su sustentabilidad?  ¿Qué propósitos humanos subyacen a estas nuevas dinámicas sociales? ¿Qué recursos entran en juego? ¿Qué implicaciones tienen esas dinámicas a corto, mediano y largo plazo para la convivencia planetaria y sostenibilidad de la vida humana?
A NIVEL PROSPECTIVO
¿Cómo sería una sociedad sostenible? ¿Cómo se deben construir y vivenciar los vínculos entre personas  para que a partir de ellos se  generen  formas de socialidad sostenibles?

“¿Dónde los individuos y las colectividades que atraviesan los cuatro espacios pueden reunirse, tejer una tela sin costuras entre todas las figuras que la constituyen?”
“Dónde pueden encontrarse, a pesar de la extrañeza  de los principios que los dividen?






[1] Sibilia, P. (2005) El hombre psotorgánico. Cuerpo subjetividad y tecnlogías digitales

martes, 9 de febrero de 2010

El hombre postorgánico ... Paula Sibilia


 
La ciencia y la tecnología nos deparan ...




La cultura del  libro no produjo un mundo mejor.....  



Lo que va emergiendo ...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Crisis civilizacional


La actual es una crisis civilizacional; afecta todas las esferas de la vida planetaria y pone en riesgo su supervivencia. El holocausto nazi, la catástrofe de Chernobyl, la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, La guerra de Irak, entre muchos otros, son las muestras fehacientes del fracaso de la cientificidad como forma de “progreso” y de la modernidad como forma de vida en sociedad. Lo que está en crisis, en realidad, es el ser humano, su ética, su espiritualidad, su moralidad.

El espacio del saber - Inteligencia Colectiva

Pierre Lévy: “Inteligencia colectiva. Por una antropología del ciberespacio”
Segunda Parte y Epílogo
Pierre Levy

Por: Nadya González Romero

"Es un sistema de proximidad (espacio) propio del mundo humano (antropológico) y por consiguiente, dependiente de las técnicas, de las significaciones, lenguaje, la cultura, las convenciones, las representaciones y las emociones humanas.”



“Esto es lo humano, atravesando con toda su importancia los cuatro espacios; en marcha, los pies golpeando en la gran Tierra a los mitos, con los cabellos hacia el cosmos y los dioses; sentado, comedido, inscrito en el Territorio; los brazos en el trabajo, en el Espacio de las mercancías, ojos y orejas devorando los signos de espectáculo; la cabeza, en fin, en el espacio del saber, el cerebro conectado a otros cerebros, secretando los mundos virtuales de los intelectos colectivos, errando, navegando, recreando mil otras Tierras en la esfera múltiple de los artificios.”
Pierre Levy



En la primera parte de su libro Inteligencia Colectiva, Pierre Levy describe su proyecto de la inteligencia colectiva en sus aspectos éticos, políticos, económicos, tecnológicos y estéticos, para llegar a su propuesta “de la ingeniería del vínculo social” entendida como “el arte de hacer vivir colectivos inteligentes y de valorizar al máximo la diversidad de las cualidades humanas.” En la segunda parte desarrolla su teoría de los cuatro espacios antropológicos con la que pretende alumbrar- privilegiando más la “fecundidad filosófica y práctica” que la exactitud histórica y científica”- la mutación antropológica que supone el cuarto espacio, “El Espacio del conocimiento”.

¿Qué es un espacio antropológico?
Además de los espacios físicos y geométricos, los seres humanos también habitamos Espacios Antropológicos (en adelante EA) referidos a formas de proximidad heterogéneas y entrelazadas, producidas, transformadas y acondicionadas a partir de las relaciones que se establecen entre seres humanos y que involucran elementos no humanos como “sistemas de signos, dispositivos de comunicación, armas, instrumentos, electrones, virus, moléculas, etcétera.” En concreto, los EA son espacios de significación (Serres, 1972, p. 151, a través e Levy 2004) que involucran las dimensiones afectiva, ética, estética, social e histórica de la humanidad y que poseen sus propias axiologías.

“Estos espacios plásticos, que nacen de la interacción entre personas, comprenden a la vez los mensajes, las representaciones que ellos evocan, las personas que los intercambian y la situación en su conjunto, tal como es producida y reproducida por los actos de los participantes”

Estos aparecen sucesivamente en aquellos momentos en que la humanidad empieza a experimentar un cambio significativo de la velocidad. El que va apareciendo tiende a dirigir a los anteriores, pero no los desaparece:

“La Tierra es la frecuencia de base. El primer espacio corresponde justamente a la instauración de una velocidad superior a la de la vida animal; la de los lenguajes, de la técnica de la cultura. El Territorio construye la primera velocidad perceptible a escala del individuo, la de los escritos y de los imperios, de la burocracia y de las fronteras: la lentitud, el tiempo extenso del Territorio. El Capitalismo inventa la aceleración. En cuanto al espacio del saber, él se elabora en los confines del tiempo real, más allá del “directo. Y las cuatro velocidades, las cuatro frecuencias coexiten.”

Los EA son estructurantes, vivos, autónomos e irreversibles. Esto significa que ellos son estructurados por la acción humana y estructuran otros espacios dentro de sí; que una vez existen ganan consistencia y autonomía al punto de convertirse en irreversibles. No dejan de ser lo que son aunque sean afectados por el surgimiento de otros EAs. Si desaparece su espacio de significación sería catastrófico.

Son planos de existencia contingentes y eternos. Ninguno es infraestructura o superestructura para otro, sino que coexisten en frecuencias y velocidades diferentes dentro del plano social. Dichos planos no tendrían que haber existido (contingentes), pero al hacerlo se vuelven eternos “como si hubieran estado ya ahí desde siempre.”

Los 4 espacios antropológicos

-TIERRA. La primera forma de vida humana en comunidad cuyo espacio de relación es el cosmos y la identidad se define por el linaje o la descencdencia (Tótem). En sus inicios eran formas de organización social complejas de tipo nómada cuya base económica eran la recolección y la caza y que, junto con los lenguajes, las técnicas, se constituyen en los caracteres iniciales que distinguen al homo-sapiens. Sus modos de conocimiento son los mitos y los ritos. Un indicio claro de la existencia de este espacio en la actualidad es que en cualquier intercambio de tipo social, lo primero que se nos pide es nuestro nombre y apellido. El conocimiento vive encarnado en la persona y con ella desaparece. Sus objetos de conocimiento, cadena indefinida de narraciones que se retoma – “devenir comienzo eterno”.

-El TERRITORIO surge con el Neolítico, momento en el que el individuo tiene la primera conciencia de velocidad y se dedica a la vida sedentaria. El espacio de relación es el estado y la identidad se define por el vínculo con una entidad territorial defendida por sus fronteras geográficas, La ciudad. La base de la riqueza depende de la posesión y explotación de campos. La escritura posibilitada por la imprenta engendra una nueva forma de conocimiento, el conocimiento sistemático que evoluciona en teórico y hermenéutico. En un principio eran la geografía y la cartografía, ahora hablamos de la ciencia moderna. En la actualidad la forma territorial fundamental es la institución (Corporación?) en tanto implica jerarquías, burocracias, sistemas de reglas, fronteras, lógicas de pertenencia, y de exclusión. Sus instrumentos de navegación, sistemas de proyección. Sus objetos de conocimiento, la geometría de la que se desprenden las ciencias exactas “tierra nómada fijada por un cielo”. El conocimiento vive, reposa y se transmite en y con el libro.

“El Territorio instaura con la Tierra una relación de rapiña y de destrucción. Él la domina, la fija, la encierra, la inscribe, y la mide.”

-El EA de las MERCANCÍAS O BIENES. Surge a partir del siglo XIX con la conquista de América. Se trata de la irrupción de una aceleración violenta que genera deterritorialización. El espacio de relación es el capital, el flujo de capital. La identidad se define por el trabajo en términos de la posición que se obtiene entre los dominios de producción y consumo –asalariado y contribuyente –, en nudos de redes de fabricación, transacción y comunicación. Es el espacio del mercado, el capital financiero, la banca. La riqueza depende del control de flujos, flujos de energías, materias primas, mercancías, capitales, mano de obra, informaciones. Ciencia experimental moderna. La ciencia experimental moderna es el primer modo de conocimiento propio de este espacio que se está viendo desplazado por la tecnociencia y sus métodos de simulación y modelado numérico. Con esto se empieza a vislumbrar el cuarto espacio.

“El espacio de las mercancías ha sido alisado, mantenido, acrecentado por una máquina deterritorializante que se ha autoorganizado de súbito y desde entonces se alimenta de todo lo que encuentra…. El capitalismo transmuta en mercancía todo lo que logra arrastrar a sus circuitos. … El capitalismo es completamente ‘deterritorializante’, y el movimiento de la industria y el comercio ha sido durante tres siglos el motor principal de la evolución de las sociedades humanas. …

Como todos los espacios antropológicos, el espacio de las mercancías – el capitalismo?- es irreversible … “Es en lo adelante la economía e instituyó la economía como dimensión imposible de eliminar de la existencia humana.” Existirá siempre… como existirá siempre la Tierra y el Territorio. Sus instrumentos de navegación son las estadísticas y las probabilidades. Sus objetos de conocimiento, economía, flujo, fuegos, multitudes. Su conocimiento reposa en el hipertexto.

El espacio del saber

-El cuarto espacio, el EA del CONOCIMIENTO no existe. Es virtual, el llamado, según esta propuesta, a constituirse en aquel movimiento más rápido y envolvente que deterritorializará la deterritorialización del espacio mercantil. Ya se empieza a vislumbrar en los intersticios de las redes, aún sometido a las “exigencias de competitividad y a los cálculos de capital”. Es una posibilidad fundada en las cualidades humanas –saber vivir o vivir_saber- concretadas en capacidades de aprendizaje rápido e imaginación colectiva. Éste es el espacio molecular por excelencia en que la velocidad de evolución de las ciencias y las técnicas se amplifica a niveles insospechados, en el que el conocimiento es o debe ser responsabilidad de todo el colectivo, no de un grupo de especialistas, y en el que se proyecta la posibilidad de, a partir de las herramientas ya desarrolladas, inventar formas de canalizar sus inéditas posibilidades de producción y circulación de mensajes para filtrar aquellos que generen verdaderos espacios de proximidad en relación con significaciones y necesidades subjetivas i.e. a propiciar encuentros entre humanos dentro de ese flujo de información que ya hoy es una realidad.
Ya hoy se empieza a ver como las principales fuentes de todas las riquezas son los conocimientos vivos, los saberes, la pericia y las competencias de los seres humanos y que las nuevas herramientas de la comunicación son las llamadas a suministrar a los seres humanos instrumentos para “aunar sus fuerzas mentales” para la conformación de colectivos inteligentes en los que los seres humanos podrán ampliar y potenciar mutuamente sus cualidades humanas. De estas dinámicas brotará la inteligencia colectiva, entendida como

“… una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada en tiempo real, que conduce a una movilización efectiva de las competencias. … el fundamento y el objetivo de la inteligencia colectiva es el reconocimiento y el enriquecimiento mutuo de las personas, y no el culto de comunidades fetichizadas o hipostasiadas.”

Que este nuevo espacio se vuelva irreversible implica “inventar de nuevo el vínculo social alrededor del aprendizaje recíproco, de la sinergia de las competencias, de la imaginación y de la inteligencia colectiva”. Es necesario aclarar que el saber del que se habla en esta propuesta no es únicamente el del conocimiento científico sino aquel que le permite al ser humano organizar y reorganizar su relación con sí mismo y su entorno, con los demás seres humanos, con las cosas, con los signos, con el cosmos. El espacio del saber es aquel en el que se combinan diferentes tipos de pensamientos (pensamientos-cuerpo, pensamientos-afecto, pensamientos-percepciones, pensamientos-signo, pensamientos-gesto, pensamientos-máquina) para componerse, recomponerse, singularizarse y relanzarse procesualmente.

Esa es la apuesta;

“Constituir el Espacio del conocimiento significa dotarse de los instrumentos institucionales, técnicos y conceptuales para hacer la información navegable, para que cada cual pueda localizarse a sí mismo y reconocer a los demás en función de los intereses, las competencias, los proyectos, los medios y de las entidades mutuas en el nuevo espacio.”

Construir el EC implica, entonces, construir nuevas identidades fundamentadas en las habilidades de cooperación nómada para producir conocimientos en y a través del ciberespacio.Los cuantos de las cualidades humanas serán signos y solamente signos" que no se prestarán a descripciones científicas "La cuántica de las cualidades sólo puede ser un arreglo colectivo de enunciado, el espacio de una palabra plural, un instrumento de autodescripción cruzada de individuos, de grupos y de situaciones que emergen." en imágenes móviles y dinámicas propias de la realidad virtual



el espacio de representación es el ciberespacio “… engendrado por las actividades exploratorias de un intelecto colectivo dentro de un universo informacional”. Dentro del ciberespacio, los intelectos colectivos y sus mundos viven porque se pueden significar con libertad.



La enciclopedia del EC es, según Levy, la Cosmopedia, espacio multidimensional de representaciones dinámicas e interactivas, de fronteras inestables, y mapas en redefinición constante, una topología constante y dinámica, en la que toda lectura es escritura. En la Cosmopedia, el intelecto colectivo “forma, modela, pule, esculpe la imagen de su conocimiento”; al reducir el discurso en la exposición se genera la simplicidad porque la información sobre las relaciones es implicada por su misma forma. Las relaciones entre los enunciados implican al intelecto colectivo mismo porque son sus miembros vivos los que lo despliegan. Al sumergirse en él, todo el espacio se reorganiza en función de ellos, de sus intereses, se supera la idea de laberinto por la simplicidad que genera la inmersión. En cada inmersión los sujetos

“De conjunto organizan el espacio, lo dibujan y lo vuelven a perfilar, lo evalúan, lo colorean, lo calientan y enfrían. Cada uno contribuye a construir y a ordenar un espacio de significación compartido sumergiéndose en él, nadando en él, viviendo en él, simplemente.”



Se habla de una filosofía de la implicación porque él es “a la vez su universo de referencia, su “cultura” … su percepción de sí mismo y su identidad efectiva sobre el Espacio de conocimiento: aspectos indisociables de una misma realidad moviente en autoorganización.” www.narratopedia.co - www.wikipedia.com




Propuesta de una filosofía política en busca de una ecología humana generalizada

Por la situación que atraviesa hoy la humanidad es urgente reestructurar las categorías económicas y políticas existentes que ya no pueden dar cuenta de los problemas actuales. Por eso Levy propone un marco conceptual, un enfoque filosófico, concretado en una especie de ecología humana, “un arte de conciliar relaciones armónicas entre los cuatro espacios antropológicos”.
En ella se aboga por que ese cuarto espacio, el espacio del conocimiento, alcance un estado de irreversibilidad pero no a manera de decreto; “él se extenderá y crecerá a ritmo de la vida de los intelectos colectivos que lo animarán.” Y todo ello sin la necesidad de eliminar los espacios ya existentes, porque éstos dependen unos de otros, la eficacia semiótica de uno de ellos depende de los espacios inferiores – los espacios de abajo condicionan los de arriba y ninguno puede destruir al otro porque pone en riesgo su propia existencia-:

“Se podría mostrar, en fin, que la productividad significante de los intelectos colectivos se enraíza en la plenitud existencial de la Tierra, que ella implica el dominio de los códigos del Territorio y que desvía en su provecho las técnicas de proliferación y de irrigación de la Mercancía.”

Causalidad sin contacto: Los seres humanos y las situaciones se mueven en varias frecuencias, las cuatro velocidades, pero ninguna causa algún efecto directo en la otra. Es lo que se denomina una relación de “causalidad sin contacto”

“Todo sucede como si dos corrientes. Una ascendente y otra descendente, ordenaran las relaciones entre espacios. De abajo hacia arriba, los espacios más lentos, más profundos, son atraídos por los más altos, los más rápidos. Los espacios inferiores son movidos o conmovidos por los espacios superiores, en la modalidad del deseo. … de arriba hacia debajo en la escala de Jacob antropológica, los espacios superiores se expansionan en los inferiores, ellos los alimentan a su manera, sin percibirlos, quedándose siempre en el interior de su propia sustancia.”


Derrames y deseos:

Lo ideal sería que los espacios de arriba expandan su sustancia sobre los de abajo (derrame divino) y que éstos últimos deseen a los primeros (deseo).

“Lo ideal se logra cuando el Espacio del conocimiento toma su autonomía, se hace irreversible y los imaginantes colectivos polarizan el conjunto de las gravitaciones, de los derrames y de las circulaciones antropológicas, instalando así el régimen de relaciones más fluido y más libre.”

Así, el conocimiento es el espacio donde se crean nuevas cualidades del ser, los intelectos colectivos se desplazan por todas partes para instaurar una “plan de inmanencia infinito” que conlleve a la autoorganización y reinvención permanente de las comunidades humanas y sus mundos.

Las situaciones negativas surgen cuando los espacios de abajo buscan dirigir y violentar a los espacios de arriba, por ejemplo cuando la Tierra quiere mandar al Territorio, a la Mercancía y se pone a dirigir el Espacio del conocimiento.

“El mal viene del deseo de la tierra de mandar al Territorio, cuando las tribus se despedazan por la posesión del estado, cuando un jefe de clan se convierte en jefe de gobierno. Es la desgracia que reina en los países del Sur y lleva consigo guerras civiles, dictaduras, hambrunas. … cuando la industria y el comercio están en manos de los clanes …”

El mal del Este se explica en términos de que el Territorio busca dirigir las Mercancía y al Conocimiento. El mal del Norte es el de pretender que la Mercancía domine el Conocimiento.

“Todo este esfuerzo de este es de señalar hacia el Oeste. Señalamos hacia el Océano vacío, inexplorado, de los grandes descubrimientos. El Oeste: convocatoria para la partida, silencioso llamado para la apertura de un nuevo espacio.”



¿El proyecto de la INTELIGENCIA COLECTIVA está en la esfera de lo POSIBLE o de lo FACTIBLE?



DEFINCIÓN TÉRMINOS CLAVE:

POSIBLES: hechos contradictorios que no se oponen a ninguna ley física, al margen de las circunstancias actuales.
FACTIBLES: se definen si hay los recursos disponibles y respetan las limitaciones técnicas, económicas, sociales impuestas. Estos son trasnformados en HECHOS por la ACCIÓN.
Lo POSIBLE se hace FACTIBLE por la técnica y la tecnología. Así las competencias prácticas y los dispositivos materiales ensanchan el campo de lo factible en el sentido de enriquecimiento global humano.
Los actos también pueden convertir lo IMPOSIBLE en POSIBLE. La ciencia ensancha LO POSIBLE a medida que desplaza el límite entre lo conocido y lo desconocido… “por el hecho de actualizar formas inauditas de devenir.

“Es el equipamiento cultural en su conjunto lo que desplaza la interfaz entre lo IMAGINABLE y lo INIMAGINABLE.” No se puede imaginar aquello de lo que no se sabe nada. A media que aumenta el conocimiento y las posibilidades de conocer algo inimaginable se puede volver imaginable. El PENSAMIENTO agranda el campo de lo IMAGINADO.
Un ACTO es lo que desplaza una de las cinco fronteras; ciencia, técnica, acción, cultura, pensamiento